Representación Social e integración comunitaria de inmigrantes chinos en Buenos Aires
por Florencia Stáffora

¿Cómo nos relacionamos con los otros? ¿En qué momento otro ser humano deja de ser reconocido como tal, y forma parte de un paisaje de seres inertes de los que no sabemos nada? Cotidianamente en la magnitud de la ciudad, la extremada cantidad de estimulos puede agobiarnos. Las relaciones humanas, del tipo en las que el otro es un cuerpo con el que se interactúa lo mínimo e indispensable, se naturalizan. Una profesora de filosofía reflexionaba sobre como en el campo o en la montaña, en lugares donde uno cruza personas con menos frecuencia, saludar es tácito, un gesto de reconocimiento de la humanidad del otro en el paisaje.

En la urbe, a favor o en contra de nuestro deseo, compartimos espacios físicos con multitudes en los medios de transporte, en las instituciones de servicios públicos o privados, en recitales, cines, parques, en el tráfico, donde sea, necesariamente nos encontramos en el mismo espacio físico y relacionamos con otros de diferentes maneras, a veces con empatía, otras con desprecio.

En Capital federal, hay un promedio de un supermercado chino cada 4 cuadras. Estos autoservicios, atendidos por inmigrantes orientales manejan el 60% del mercado y en ellos compra el 52% de los consumidores de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, según estadísticas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Porque están cerca, porque son baratos, porque están “siempre abiertos” mucha gente en lugar de organizar una compra esporádica en supermercados grandes, va varias veces por semana a comprar al “chino” de su barrio. Sin embargo, del sujeto “chino” que le da nombre a estos negocios se sabe poco y nada. Es parte del paisaje urbano.

Voy un sábado a la mañana a comprar al chino de enfrente de mi casa, como casi nunca, ese día miro con un poco más de atención, además del precio y los productos que tengo que comprar, a la china que me cobra. Siempre me saluda con una sonrisa, tiene puesto un saquito de encaje, y pienso qué la llevará a estar tan coqueta en un día de trabajo en el autoservicio. Me pongo a pensar en ella, qué hará además de trabajar, hace cuanto vivirá acá, si querrá volver a su país. Me doy cuenta que no se nada de ella, mayormente la información que manejo en relación a “los chinos” de los supermercados está basada en prejuicios, mitos urbanos, ideas que escuché o noticias de la “mafia china” y sus ajustes de cuentas que vi en la televisión. En este momento nacen mis preguntas, normalmente voy al chino unas tres veces por semana, la chica que atiende forma parte de mi cotidiano. Del círculo de personas con las que trato regularmente, y más allá de su vida personal, cómo tampoco se mucho más del verdulero, la distancia es mucho mayor. No compartimos casi ningún código, ni nos hacemos chistes, no se nada de su cultura, y en mi imaginario, sólo trabaja muchísimo para volver un día a China: ¿cómo es la vida de los inmigrantes chinos que trabajan en los supermercados? ¿están integrados en la vida social local?

Para empezar a conocer un poco más decido investigar específicamente sobre los chinos de los super, y comienzo por unas preguntas generales. Pienso en ir directo al núcleo. La china de “mi super” se pone nerviosa ante mi pregunta: ¿De dónde sos? - no entiendo dice, ¿De que país venís? - no entiendo. Me doy cuenta que además de la limitación del lenguaje, hay algo que nos separa, tal vez algo cultural, tal vez el hecho de que hasta el momento yo no le había dedicado muchas palabras, tal vez miedos o reservas. Intento en dos supermercados más, hasta que consigo que una de las chinas converse conmigo, en una charla coloquial encuentro algo de información. Ella es de China, vino con su marido, hace varios años y tiene 2 hijas argentinas. Me dice que le gustaría volver a China, pero que no puede porque al haber nacido sus hijas de acá, tiene “problemas de trámites” en su país. También me cuenta que le gusta pasear, es cierto que trabaja mucho, pero dice que cuando cierran pasean.

Pregunto en otro super, atendido por una pareja joven con un bebé, ella me cuenta que se llama Jenny, que ese es su nombre argentino, pero tiene otro chino. Dice que le gustaría volver a China pero que falta tiempo.

En otro intento converso con Liu, ella es la primera que me dijo que era de China, hace unos meses. Volví a buscarla porque en general es bastante simpática, pero no se interesa mucho en la charla, esta mirando la televisión en una tele chiquita abajo del mostrador. Le pregunto que mira y responde que un programa de China.

Así varios días me acerco a algunos supermercados intentado conversar, acortar la distancia cultural y desmitificar algunas ideas, pero no tengo mucho éxito. En general son esquivos y no están muy dispuestos a contar sobre ellos mismos. Sin ánimo de juzgarlos, no sé si yo misma, me pondría a contar mi historia en rol de cajera de supermercado, pero se lee algo más que una limitación en el idioma, la personalidad o las ganas de charlar con un cliente.

Mientras tanto investigo por Internet, encuentro datos, páginas de asociaciones y una página de Facebook: “Me pasó en el Chino”. Actualmente, hay gran variedad de “páginas” de Facebook que funcionan con un administrador que sube fotos y anécdotas provistas por un colectivo de seguidores. En ésta, la cuota de gracia se basa en las ofertas rarísimas, los carteles mal escritos, y las conversaciones sin sentido entre chinos y usuarios. Dificultades idiomáticas, ideas comerciales que resultan al menos extrañas para el hábito del comercio local, como ofertar un desodorante con un aceite o hacer a mano la etiqueta perdida de un vino, no son más que parte de las diferencias culturales.

Pienso que para comprender un poco más la situación debería entrevistar al otro lado de la sociedad que completaría la integración, aquellos clientes y usuarios de los supermercados. Realizo tres preguntas básicas, abiertas, con intenciones de que el otro pueda explayarse, quiero escuchar sobre los mitos y las representaciones sociales que hay entre los argentinos de los chinos.

A. ¿Qué sabes, escuchaste sobre los chinos de los supermercados? B. En caso de que compres en un autoservicio atendido por un chino habitualmente, ¿Sabés el nombre de alguna de las personas que trabaja ahí? C. Viste alguna vez a alguno de los chinos del autoservicio realizando alguna actividad fuera del supermercado? Ya sea cultural, social o recreativa.

Si bien 20 entrevistados no son suficientes para una muestra estadística, llama la atención, aunque fuera un poco esperada, la cantidad de coincidencias en las respuestas. 12 mujeres y 8 hombres de entre 22 y 63 años, de capital federal y el conurbano bonaerense, de clase media, todos realizan las compras de su hogar.

La mayoría ha coincidido en reconocer que la información que tienen está basada en mitos: los tres principales son: que apagan las heladeras de noche; que la República Popular China los subsidia para que se vayan del país por superpoblación y que por eso venden muy barato; y que envían a sus hijos pequeños de regreso a estudiar el idioma con sus abuelos.

Solo dos de los entrevistados conoce el nombre de la persona que lo atiende habitualmente en el mercado donde compra varias veces por semana.

En relación a la pregunta C, dos madres cuentan que sus hijos tienen compañeros chinos en el jardín. Una llevó al cine al nene con su hijo, y el niño no conocía el cine, según la madre, su familia trabajaba todo el día y no tenían tiempo de pasear. El niño fue enviado a China al cumplir los 6 años.

Otras dos personas han visto equipos de futbol “todos de chinos, o coreanos, no sé”.

Todo el resto contesta drásticamente que no, y algunos aclaran específicamente que no los ven integrados en actividades sociales o culturales locales.

Más allá de los datos específicos que aporta el total de las entrevistas, tomo especial interés en las percepciones sobre el trato y la relación entre los comerciantes y clientes, entre chinos y argentinos.

“Algunos son buena onda y otros re ortivas” coinciden varios con la misma idea, y diferentes expresiones. “Hablan en chino fuerte adelante nuestro y pienso que están hablando de nosotros”, “Tienen muy mal trato” dice Verónica de Lanús, 38 años. Por otro lado varios dejan entrever una especie de admiración, o respeto por su trabajo, su compromiso laboral, esfuerzo, destacable en el contexto de trabajadores inmigrantes. Federico de Villa del Parque, 26 años dice: “Tienen mucho coraje porque viven en un país que no entienden el idioma y son muy laburadores. Eso hace q a veces sean abocados totalmente al comercio y no les importe lo social.”

Otra representación de los chinos que encuentro es en la televisión. En un programa que puede verse en youtube o en Cosmopolitan Tv llamado “Por Ahora”. El mismo es una representación parodiada de treintañeros neuroticos de clase media, escrito y dirigido por Malena Pichot. Si bien el tono es de humor y todas las situaciones son exageradas, me parece interesante relatar la imagen que se presenta de los chinos. En un capítulo que trascurre en el supermercado, tres personajes interactuan con la china que atiende. Un ama de casa de unos 70 años se pelea y crítica, reproduce los mitos de las heladeras apagadas y de que son sucios. Otro de los personajes, mujer de 30 y pico intenta hablar con la china y ella nunca la saluda. El tercer personaje masculino, es el único que encuentra repercusión en la china, casi como materializando una fantasía, tienen una historia de amor que transcurre entre góndolas y la caja.

No sólo se representan las ideas sociales más obvias sobre los chinos, sino también un contexto, como si la vida de la china trascurriera exclusivamente allí dentro.

Investigando en Internet encuentro las notas de “Los chinos en la Argentina, más allá del supermercado” La Nación, 2012 y “Los chinos de acá” Clarín, 2005. Ambas intentan aclarar algunas de las ideas preconcebidas sobre los chinos que manejan los autoservicios. Por empezar adjudican estos comercios a personas de origen Chino, en su 80% de la provincia de Fujián. En mis entrevistas había encontrado varias personas con dudas y cuestionamientos sobre si no serían de origen coreano.

Es interesante la explicación que provee Chi Hwa Chu, presidente de la Asociación Comerciante Chino Argentina sobre los precios bajos. Por empezar los comercios chicos se agrupan para comprar juntos, se avisan de las ofertas y pagan al contado. También trabajan en familia, y como no tienen puestos gerenciales, no tienen tanto gasto en personal, lo que los ayuda a competir con las grandes cadenas de supermercados. También puede destacarse que se afirma en ambas notas, que el Gobierno Chino no le otorga dinero a los comerciantes, sino que son inversiones privadas.

Si bien encuentro bastantes respuestas a algunas de las ideas colectivas y preconcebidas que encontré en la medida que fui indagando sobre la imagen de los chinos en Argentina, me interesa sobretodo la declaración de Oscar, un inmigrante chino que llegó al país en 1992 con su familia. Su visión podría ayudar a comprender algo de su forma de trabajar y vivir acá. Oscar dice (al diario La Nación): “La comunidad china no comulga con los valores universales individuales de Occidente. La concepción de la vida es absolutamente colectiva. Trabajo y ahorro son la base cultural. El resto (diversión, vacaciones) no está en el menú de un trabajador chino medio.” … “Vos plantas una semilla, dejas que crezca el árbol para que todos tus hijos y nietos descansen cobijados y cubiertos al sol, la plata se ahorra para nuestros descendientes, para otros negocios... Ojo: a los chinos de acá nos gustaría que nuestros hijos fueran profesionales también, pero eso va a llegar con las próximas generaciones”.

Con algunos mitos despejados sobre la vida laboral de los chinos en Argentina, quisiera enfocarme en el “Mensaje a los amigos argentinos con motivo de la Semana de Cultura Experimentemos China" que encuentro en la web de la Embajada de China en Argentina. Zhao Qizheng, Director de la Oficina de Información del Consejo de Estado de China es quién la escribe en 2004. Cito a continuación las partes más relevantes:

Los chinos acostumbran describir la lejanía de un lugar usando la expresión "confín del mundo". Pero en su gran mayoría tal vez no han tenido todavía oportunidad de palpar en persona cuán lejos realmente está Argentina. Ellos suelen llamar "confín del mundo" a la isla china de Hainan en el sur del país, sin saber que observando la Tierra desde el espacio exterior, Buenos Aires, capital de Argentina, está justamente en el punto opuesto a Beijing, capital de China. En otras palabras, si uno perforara un hueco en el suelo de Beijing siguiendo el diámetro de la Tierra, ¡subiría exactamente en Buenos Aires!

China tiene una historia de cinco mil años, y entre las cuatro grandes civilizaciones del mundo la china es la única que no ha sufrido interrupción. Hasta nuestros días, el chino lleva encima el indeleble sello de su cultura tradicional no importa donde se halle.

Debido a que la absoluta mayoría de las minorías étnicas son aborígenes de China, todas viven en armonía. Así pues, en China no existen etnias de discriminación recíproca ni contradicciones religiosas.

Por sus características fundamentales la cultura confuciana refleja el ideal de la vida de los chinos. Citemos de paso al Sr. Lin Yü-T'ang (1895-1976), un erudito moderno de China, quien hizo una breve comparación de Confucio con Jesús Cristo, la cual será muy interesante. Lin dijo: Confucio es un humanista, y Jesús, un idealista; Confucio es un realista, y Jesús, un romántico; Confucio es un filósofo experimental, y Jesús, un filósofo abstruso; el espíritu de aquél se dirige a esta encarnación y es mundano, y el de Jesús se orienta a la próxima encarnación y es sagrado. Lin dijo además: A los chinos adeptos a la doctrina confuciana les interesa poco la vidas futura o vida imperecedera, esta filosofía típicamente china en absoluto puede satisfacer a los europeos ni a los judíos, pero sí a los chinos. Con todo, la aspiración de los chinos al "espíritu supranatural" tiene compensación en el taoísmo y el budismo.

En comparación con la viveza y la pasión de los argentinos, las cuales se manifiestan sobre todo en el tango, el fútbol y el polo ecuestre, los chinos parecen ser un tanto introvertidos y taciturnos, lo cual quizá tenga que ver con el confucianismo en cierto modo. El pensamiento tradicional de los chinos se orienta al "colectivismo". Comparado con el "individualismo" de la cultura occidental, es, en sentido social, un modo de pensar que "presta particular atención a la reacción del prójimo", así que se consideran más las relaciones interpersonales, se vuelven más estrechas las relaciones de interacción entre grupo y ego, y el individuo tiene una fuerte conciencia de ser uno del grupo y se muestra relativamente introvertido. Por supuesto, una nación así pone énfasis en la armonía y la paz y no es agresiva contra nadie.

Según A. Raiter (2003) “los estímulos linguísticos escuchados en el seno de la comunidad provocan en el sistema de creencias individual la construcción de una representación; estas representaciones se van acumulando, jerarquizando, de modo de construir el contenido del sistema de creencias”, el sentido común estaría formado por el conjunto de creencias y conocimientos de una comunidad que no se hayan incorporado de modo racional o crítico. Podemos tomar esta idea para comprender el imaginario, mayormente sin sustento verificable, que existe de los inmigrantes chinos dedicados a manejar autoservicios en capital federal y el conurbano bonaerense. He encontrado repetidamente ideas inverificables tanto en las entrevistas, notas de diarios, televisión y en Facebook. Todas conforman una representación social que aparentemente no busca desintegrarse.

Por el lado de los chinos, me resultó casi imposible hallar espacios de integración con la comunidad local. A medida que me interiorizaba en el tema, mis preguntas fueron cambiando. En la brevedad del trabajo no he podido profundizar suficiente en la vinculación entre chinos y argentinos, pero pude distinguir cierta reticencia de ambas partes. Poco interés o dificultad para la comunicación, son algunos de los motivos que surgen superficialmente. También el acercamiento mínimo que he tenido a comprender algunas diferencias sustanciales que tienen que ver con la cultura, las creencias y la filosofía de vida me llevan a pensar que la falta de conocimiento mutua tiene un sustento mucho más complejo. Si bien la globalización, la apertura del sistema chino a los nuevos mercados, Internet, y la migración nos “acercan”, hay identidades y formas de ver el mundo, que componen la otredad y a veces son difíciles de comprender. La cercanía física, el trato cotidiano no garantizan un acercamiento de culturas, un reconocimiento o respeto por el otro. En 2015 viven en Argentina más de 100.000 chinos, los vemos y tratamos a diario, y sin embargo China sigue estando lejos.

Bibliografía y materiales de consulta

Raiter, Alejandro. Lenguaje y sentido común: las bases para la formación del discurso dominante. Editorial Biblós, Buenos Aires, 2003.

Artusa, Marina. Los chinos de acá. Diario Clarín, Buenos Aires , 2005. http://old.clarin.com/diario/2005/05/08/sociedad/s-972354.htm

Por ahora, capítulo 1. Serie web youtube, 2013.

Qizheng, Zhao. Mensaje a los amigos argentinos con motivo de la Semana de Cultura "Experimentemos China". Web de la Embajada de China en Argentina. 2004. http://ar.chineseembassy.org/esp/gyzg/whyl/

Varise, Franco. Los chinos en la Argentina, más allá del supermercado. Diario La Nación, Buenos Aires, 2011. http://www.lanacion.com.ar/1413378-los-chinos-en-la-argentina-mas-alla-del-supermercado

Datos migratorios y de asentamiento Chino en capital Federal. Web del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. 2014 http://www.buenosaires.gob.ar/derechoshumanos/observatorio/colectividad-china-taiwanesa

Wikipedia. Inmigración China en Argentina http://es.wikipedia.org/wiki/Inmigraci%C3%B3n_china_en_Argentina

CEDEAPSA. Cámara empresarial de desarrollo argentino y países del sudeste asiatico. http://www.cedeapsa.com.ar/

CASRECH. Cámara de servicios y supermercados propiedad de residentes chinos R.A.http://casrech.chinasoluciones.com.ar/

Sainz, Alfredo. Supermercados chinos, un sector que ya no crece. Diario La Nación, Buenos Aires, 2014. http://www.lanacion.com.ar/1709269-supermercados-chinos-un-sector-que-ya-no-crece

Página de Facebook “Me pasó en el Chino”. 2014 https://www.facebook.com/mepasoenelchino?fref=ts


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